Violador y torturador de 172 niños aspira a ser pastor
Luis Alfredo Garavito, el mayor asesino en serie y violador de niños de los últimos tiempos tiene una estrategia para salir de la cárcel y convertirse en pastor religioso. Ecuador lo pidió en extradición.
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El 22 de abril de 1999 miembros del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía (CTI) capturaron en Villavicencio, una ciudad intermedia de Colombia, a Luis Alfredo Garavito Cubillos, en momentos en que se aprestaba para agredir sexualmente a un menor. Hasta ese momento, Garavito (de entonces 42 años) sólo era para la Policía uno más de los agresores sexuales que capturaban de vez en cuando en sus operativos. Pero después de realizar un cotejo dactiloscópico, y de la escalofriante confesión del propio Garavito, la opinión pública se estremeció al conocer que este hombre era el responsable de la muerte de 172 menores, cometidos en 11 departamentos de Colombia entre 1992 y 1998.
La foto policial del hombre flaco nacido el 25 de enero de 1957, despeinado, de bigote a la mexicana y mirada torva salió en todos los periódicos, y con su captura se dio fin a la ola de desapariciones de niños que había obligado a crear una Comisión Especial de Investigadores de la Fiscalía General de la Nación, para resolver el caso.
Lo que puso en la pista a los investigadores fue el hallazgo, el 24 de junio de 1998, de los cuerpos de tres niños de 9, 12 y 13 años en una finca de La Merced, en Génova (Quindío, de donde es oriundo Garavito), con “evidentes signos de tortura y desmembración de algunas de sus extremidades”, según fuentes de la Fiscalía colombiana. Los menores fueron vistos por última vez cinco días antes en el parque central del lugar acompañados por un hombre que les ofreció dinero para que lo acompañaran a buscar una res.
La ola de crímenes de Garavito comenzó el 4 de octubre de 1992, y terminó el 21 de abril de 1999 cuando lo capturó un sencillo cabo de la Policía sin saber que detenía al mayor asesino en serie de América Latina.
El 13 de diciembre de 1999 fue dictada la condena a Garavito Cubillos. El Juez Quinto penal del circuito de Tunja lo sentenció a 52 años de cárcel por el delito de homicidio agravado contra el niño Ronald Delgado y también por acceso carnal violento en el grado de tentativa por el caso en que lo capturaron.
El “caso Garavito” pareció apagarse por un tiempo, hasta que en 2006 el periodista Guillermo Prieto, “Pirry”, lo visitó en la cárcel y le dedicó un amplio reportaje televisivo. Unas polémicas declaraciones de Garavito en esa entrevista encendieron las primeras alarmas ante la posibilidad de que pudiera quedar en libertad. Garavito dijo en esa ocasión: “Entre las metas que tengo está seguir estudiando la palabra de Dios, para convertirme en pastor de cualquier Iglesia”.
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Esto ofendió a muchos editorialistas colombianos, como el influyente Mauricio Vargas, quienes opinaron que no debió dársele pantalla a un criminal de la envergadura de Garavito, argumentando que eso era exaltar el delito. Otros, como Daniel Samper, director de la revista SOHO, defendieron el reportaje en nombre de la libertad de expresión.
Otra vez volvió un periodo de calma, hasta que la senadora colombiana Gilma Jiménez, del Partido Verde, advirtió recientemente que el confeso asesino y violador de niños podría quedar libre en un tiempo no mayor a 6 años por causa de los beneficios judiciales a que se hizo acreedor Garavito por “buena conducta”.
"La pena quedó en 24 años, que lleva 13 pagando, que por cada tanto de hora puede reducir un año de condena y ha logrado 3 años de reducción por estudio y buen comportamiento, en Colombia se revisa una condena cuando el condenado ha cumplido tres quintas partes de la pena, pero yo le calculo que en unos 24, 36 o 48 meses él puede estar listo para pedir la libertad condicional”, precisó Jiménez.
Esta ‘leguleyada’ la explica el escritor Mauricio Aranguren, quien fue el primero en visitar en misión periodística a Garavito en la cárcel, para su libro sobre el asesino serial. En su trabajo Viaje a la mente asesina de ‘La Bestia’, desmenuza mejor el asunto “Sin importar la gravedad de los crímenes el delincuente puede conservar los beneficios. En otras palabras, en Colombia es lo mismo matar 1 ó 192 niños indefensos. El psicópata más peligroso en la historia de Hispanoamérica ya goza de la primera rebaja de pena, y lo increíble pero cierto consiste en que la condena puede reducirse aún más si Garavito estudia, trabaja, enseña o escribe un libro tras las rejas”.
A las denuncias de la senadora Jiménez se ha sumado la petición de extradición, por parte de Ecuador, a Garavito, por haber matado al menos 2 niños en territorio ecuatoriano. Esa solicitud fue hecha el pasado 17 de mayo, a través de la Embajada de Ecuador en Bogotá. Y ha sido respaldada por la senadora del Partido Verde, quien aseguró que Garavito tiene procesos pendientes en Ecuador por violación y asesinato de niños, por lo que ha pedido que las autoridades judiciales colombianas lo extraditen a ese país después de cumplir su condena inicial.
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Consultada sobre este tema, la senadora Gilma Jiménez, quien además fue la promotora del referendo que busca castigar hasta con cadena perpetua a los asesinos de menores de edad, explica en entrevista exclusiva desde Colombia. “Aquí, como en muchos países de América Latina, la violencia contra los niños es un desafío para la sociedad. En Colombia hay una situación muy alarmante en esta materia (violencia sexual, maltrato físico) y tenemos la mala fortuna de tener al asesino y violador en serie más grande de la humanidad. Yo quisiera pedirle disculpas a Ecuador por la forma en que nuestra justicia ha manejado este caso”.
Ella dice que Garavito fue condenado ya, pero por el mecanismo de rebaja de penas y de buena conducta podría quedarse, “máximo, máximo sólo unos seis o siete años más en prisión, por eso para nosotros es muy importante que nos unamos a Ecuador en la lucha contra este individuo”
Daniel Samper, director de la revista colombiana SOHO, cree que los temores de la senadora Gilma Jiménez tienen mucho fundamento. Esto por culpa de un “absurdo sistema de rebaja de pena por el que podría quedar libre en poco tiempo”. Interrogado acerca de cómo recibió la noticia del pedido de extradición de Garavito por parte de Ecuador, comenta: “Me satisface que deba pagar por todo lo que ha hecho, tanto aquí como allá”.
La máxima pena establecida por el código penal colombiano es de 60 años. Garavito, en su momento, confesó sus delitos y se aseguró de que quedara consignada en la indagatoria su petición de sentencia anticipada, una estrategia en la que ha venido trabajando, al parecer, durante todos estos años y, que de no pellizcarse la justicia colombiana, le daría el resultado esperado: estar libre otra vez por las calles, al acecho de algún niño indefenso.
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